ReforestAcción Hídrica - Chiguata

Asociados Financiadores:

Antecedentes:

Las zonas altoandinas del distrito de Chiguata cumplen una función clave como espacios de recarga hídrica, esenciales para el suministro de agua a las comunidades y para sostener las actividades agrícolas y ganaderas locales. Sin embargo, la combinación de cambio climático y presiones antrópicas ha provocado una disminución gradual de la cobertura vegetal, especialmente de los bosques de queñual (Polylepis spp.), reduciendo la capacidad del suelo para infiltrar, almacenar y regular el agua de manera natural.

El deterioro de los ecosistemas altoandinos ha acelerado la erosión del suelo y la pérdida de manantiales y bofedales, comprometiendo la seguridad hídrica del territorio. Frente a ello, la reforestación con queñuales surge como una acción prioritaria para restaurar el equilibrio ecológico, recuperar la regulación del agua y reforzar la resiliencia ambiental y comunitaria.

Etapas del proyecto:

  • Etapa de identificación y planificación: Se priorizaron y validaron áreas estratégicas de recarga hídrica en Cacayaco mediante evaluación ecológica y técnica, definiendo el diseño de la intervención y coordinando con actores locales para asegurar viabilidad y compromiso comunitario.
  • Etapa de plantación: Se acondicionó el terreno y se ejecutó la jornada de reforestación con queñuales bajo supervisión técnica, integrando voluntarios y comunidad local para garantizar una instalación adecuada de los plantones.
  • Etapa de sostenibilidad y monitoreo: Se programó el riego de apoyo, el seguimiento técnico y la participación comunitaria continua para asegurar el establecimiento de los plantones y la protección del área reforestada.

Beneficios de los queñuales:

  • Regulación hídrica: Los queñuales favorecen la infiltración, retención y liberación gradual del agua, actuando como reguladores naturales del ciclo hídrico. Su estructura radicular y la hojarasca mejoran la absorción y filtración de las precipitaciones, contribuyendo a la recarga de manantiales.
  • Prevención de la erosión: Su sistema radicular estabiliza el suelo y reduce la escorrentía superficial, disminuyendo procesos de erosión y degradación, y promoviendo la conservación de suelos en zonas de pendiente.
  • Captura de carbono: Los queñuales almacenan dióxido de carbono en su biomasa y en el suelo, aportando a la mitigación del cambio climático y al mantenimiento del equilibrio ecológico.
  • Hábitat para la fauna: Estos bosques constituyen refugio y fuente de alimento para aves, insectos y mamíferos andinos, incluyendo especies amenazadas, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad altoandina.

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