Las zonas altoandinas del distrito de Yura han sido identificadas como áreas críticas de recarga hídrica para la cuenca Quilca-Chili, desempeñando un rol vital en el abastecimiento de agua para la ciudad de Arequipa y sus actividades agropecuarias. No obstante, diversas investigaciones y registros climáticos evidencian una degradación progresiva de su cobertura vegetal, particularmente de los bosques de queñual (Polylepis rugulosa Bitter.). Esta pérdida, impulsada por la presión antrópica y la variabilidad climática, ha mermado la capacidad natural del ecosistema para infiltrar y regular los flujos de agua, poniendo en riesgo la sostenibilidad de los acuíferos y el mantenimiento de los caudales en el sistema regional.
Ante este escenario, los instrumentos de gestión vigentes, como el Plan de Gestión de Recursos Hídricos de la cuenca Quilca–Chili, han establecido la restauración de los ecosistemas altoandinos como una línea de acción prioritaria para garantizar la seguridad hídrica. En dicho marco, la reforestación con especies nativas se reconoce no solo como una estrategia de recuperación ecológica y estabilidad de suelos, sino como una medida de adaptación fundamental para fortalecer la resiliencia de las poblaciones locales. De este modo, la protección de estos bosques se consolida como un eje estratégico para asegurar la disponibilidad del recurso hídrico a largo plazo.
Etapa de ubicación y trazado del área de intervención 1: Consistió en la coordinación con el SERNANP y Descosur para definir el polígono de plantación en el sector de Pampa de Arrieros. Se realizó el reconocimiento de campo y el marcado del terreno el 2 de febrero, asegurando que el área cumpliera con las condiciones para la recarga hídrica.
Etapa de reparación del terreno y logística de insumos: Durante la primera semana de febrero, se procedió al marcado de puntos con un distanciamiento de 4mx4m y la apertura de hoyos de 40×40 cm. Paralelamente, se gestionó el traslado de 400 plantones de queñua in vitro, compost e hidrogel hacia la zona de intervención.
Etapa de jornada de reforestación (Instalación): Ejecutada el 10 de febrero de 2026, incluyó la desinfección y preparación de los plantones. Se aplicó una mezcla técnica de 15 g de hidrogel y 1 kg de compost por hoyo, procediendo a la siembra, compactación del suelo y la conformación de un aro de riego para optimizar la captación de agua.
Etapa de monitoreo y mantenimiento post-plantación: Esta fase asegura la supervivencia del proyecto mediante evaluaciones técnicas periódicas (la primera realizada el 20 de marzo) y la aplicación de riegos de mantenimiento cada 45 días durante la época seca, involucrando a voluntarios y actores locales para garantizar la sostenibilidad.
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